22 dic 2010

CARTA

Queridos Reyes Magos:
(Dios, no sé cómo empezar,
la página en blanco, como siempre,

terrible).
Hace más de 30 años que no os escribo.
(No, así no, parece que me estoy confesando.
Además, ya sabéis que hace más de 30 años).
Compromisos personales me obligan a hacer esto;
de verdad que no tengo nada contra nadie,
creedme,
simplemente, no me gusta.
Todavía me acuerdo,
los esquís:
nunca llegaron.
Aquellos capullos, con sus esquís
y sus chicas.
Ahora sé, hace mucho que lo sé,
más de 30 años,
que no os lo puedo reprochar a vosotros.
Tampoco a nadie; la verdad es que mejor,
nunca me ha gustado esquiar,
pero las chicas sí
joder.
Mejor la bici de carreras, sin duda.
Nunca ha habido nada mejor,
gracias.
Y aquí estamos.
¿qué os pido?
¿paz entre judios y palestinos?
(o entre moros y cristianos)
¿créditos para las pequeñas y medianas empresas?
(o para las empresas del IBEX 35)
¿crecimiento económico para Africa que acabe de una vez con el hambre de esa pobre gente?
(o más ONGs de gente pija)
¿ayudas públicas a los bancos para que nos saquen de ésta?
(o para talleres de escritura)
¿un Mac para escribir cartas a los Reyes Magos y unos relatitos de vez en cuando?
(o,..., no, no hay alternativa).
Si he de ser honesto, no sé para qué,
lo de pedirlo, me refiero,
porque sé que es
imposible.
Querríais, pero
no podéis.
Bueno, traedme un libro,
de relatos de Chejov.
Mola.
Corbata estampada no, por favor,
os juro que la devuelvo.
Ahora, eso sí.
Tal y como estamos,
sea cual sea el culpable,
maldita sea su estampa,
cuando todos, prácticamente todos,
ya que alguno siempre se libra,
nos enfrentamos a
reducciones drásticas de presupuestos,
drásticas, muy drásticas,
a hacer
"más con menos",
en esta locura,
no quiero nada, de verdad,
cero
si eso supone
quitárselo a otro.
No
lo
podría
soportar.



21 dic 2010

VIVO

Finalmente, pudimos volar.
Casi lo llegué a dudar, pero pudimos salir de allí.
El desaliño de nuestras ropas y nuestros pelos, la tersura del dolor insufrible de nuestros dedos,
la pestilencia del espacio regular de aquella cueva, la obesidad mórbida de la negrura abyecta de nos rodeaba,
y acomplejaba.
Ni las heladas estalactitas que como puñales pendían sobre nuestras cabezas,
nada de ello
fue óbice
para creerlo.

Al contrario,
el recuerdo más claro del momento más olvidado de nuestra infancia más lejana y feliz, junto con otros mil millones de recuerdos,
las conjeturas de un insólito futuro en el que nada de lo hecho se repetirá jamás,
el tictac del reloj suizo que, como dice el manual, soporta la condiciones más difíciles y adversas,
(doy fe de ello),
mi creencia de que todos ellos, en la espera, se dormían.
Todo ello nos ayudó a conseguirlo, a que finalmente pudiéramos,
cada uno
a su manera,
volar.

“El espejo mágico”

—La-larala, la, la, la, larala la, la... Espejo, espejito mágico ¿Soy yo la más guapa de las cuarentonas de esta ciudad, de esta su comunidad autónoma, y a su vez de esta nación de naciones llamada España?
—Sí, si que lo eres… Pero de momento claro. En estos tiempos todo cambia rápidamente, no como cuando yo era joven, entonces sí que se predecía sin miedo a equivocarse, pero ahora es otra cosa, en cuanto te descuidas ya todo es diferente y luego con las clínicas de estética proliferando por todas partes.
—Sí, ya veo lo que quieres decir, tendré que estar ojo avizor. ¡Pero tú me avisas! Que para eso pagué una pasta al anticuario por ti. En cuanto sepas de otra más guapa yo me largo a la Buchinger y me hago un arreglito. La larala, la, la ,la, la ,larala, la...
— ¡Jó, Má! ¡Ya estás con el puto espejo en la mano! Todo el día igual. ¿A qué no has hecho la cena? Seguro que te has pasado todo el día en el gimnasio, en los masajes y poniéndote esos potingues para la celulitis y las arrugas y luego con los peelings de los cojones.
— ¡Calla! Que tienes una lengua. Ni que fueras un político. Las niñas adolescentes educadas como yo he intentado educarte, no hablan así. Sí, no hice la cena. ¿Y qué?
—Pues eso, que cuando venga el viejo se va a armar. Así que, yo me largo a la cama. See you later aligator...
—Eso, eso, lárgate, deslenguada, que todavía tengo que ponerme la mascarilla y no puedo hacer gestos que me irriten y tú me estas fastidiando.
— ¿Has visto espejito que borde está la niña?
—Borde, borde, no sé, pero guapa, se está poniendo a rabiar, lo que te dije antes, de un momento para otro las chicas florecen y esta ya es más bella que tú y tiene un cuerpo que...
— ¡Maldito espejo! ¡Mientes! ¡Al contenedor de los cristales rotos contigo! ¡Ya eres historia!
__________________________

—Sonia, cariño, ¿Puedo entrar en tu habitación? ¿Sí? Mira lo que te traigo, una manzana riquísima para cenar, ya sabes que las manzanas son muy sanas y además no engordan y tú te estás poniendo un poquito fondona últimamente y tengo que mirar por ti.
—Vale Má, ahora lárgate, que estoy ocupada con mis cosas, cierra la puerta. Adiós.
—Oye, Gonzalo, soy Sonia. ¿Tú me podrías hacer un análisis de alimentos en el laboratorio? Es una manzana, ya te contaré... Bien, hasta mañana. Adiós.
—Se va a enterar esta. “Que te comas la manzanita”. ¿La cretina pensará que me quiero suicidar? La voy a meter un paquete por intento de asesinato y la destruiré. ¡A la mierda con mi madrastra!

20 dic 2010

Mi Carta a Los Reyes


Queridos Reyes Magos:

Como cada año, me dirijo a Sus Majestades con el propósito en primer lugar de felicitarles la Navidad y más concretamente con la esperanza de llevar a buen término una reclamación por daños y perjuicios por la tremenda confusión que tuvieron el año pasado y es que cuando dije que necesitaba bastantes cosillas, me sorprendió encontrarme varias cajas de rosquillas.

Superado el asombro inicial, decidí desarrollar su potencial mañanero, moja que te moja en el café, que normalmente tomaba a palo seco antes de irme a trabajar. Sin embargo al poco, resolví cambiar de taza por una más amplia, ya que se me acababa demasiado pronto y me dejaba a medio goce.

Un par de semanas de dicho ritual, bastaron para comenzar a notar que la cremallera de mis pantalones ya no subía con la misma alegría. De manera que para evitar remordimientos que impidiesen mi coqueteo con lo extrasensorial de mi nuevo trance y acabase de manera trágica, entré en fase de negación. Evitaba cualquier encuentro con los espejos, especialmente de cuerpo entero y al cuadrado si era sin ropa. Opté por desterrar al altillo de mi armario todo aquello que marcase más de dos michelines seguidos, a continuación me planté una camisa bien amplia y posteriormente me calcé unas mallas que al fin me permitieron dejar de contener la respiración. Viva el elastán!

Como las jornadas se me antojaban realmente largas entre desayuno y desayuno, instauré con gran criterio las meriendas los fines de semana y fiestas de guardar.

A Finales de Junio me convencí de que tampoco tenía tanta importancia no llegar a verse la puntita de los pies, las embarazadas estaban en ese estado 9 meses y se las veía muy felices. Por entonces yo era capaz de jugar a Introducir el dedo índice por el agujero de tan sublime pasta y conseguir darle al menos dos vueltas de mordisquitos a toda la circunferencia antes de que se partiese por algún lado.

No fueron muchas, no voy a mentir, eran mis joyas de la corona y no las iba a compartir con cualquiera. Pero a alguna reunión de las nuestras sí que las llevé y me lo agradecieron de lo lindo ¿Eh?. Aún recuerdo las caras de felicidad de los Zarigüeyos disfrutando de ellas entre tortillas, salmorejos, tomateras, quiches, Riberas, Riojas, Tequilas y algún que otro monstruo.

A Mediados de Noviembre apareció en mi buzón un panfleto publicitario de una clínica de cirugía estética, caído como del mismísimo cielo. Lo miraba, lo miraba y lo miraba, me miraba luego a mí y lo volvía a mirar. Sin lugar a dudas yo era la foto del “antes”, me podía reconocer aún sin verme la cara por el buche colgajoso, con sus alforzas y todo.
-¡Se acabó! Voy a ponerle solución de una vez por todas_ gritaba histérica por el pasillo mientras iba a buscar la cartilla del banco_ pero la muy cobarde se me echó a temblar y es que no hay derecho a que una tenga sus ilusiones y vengan unos señores de Oriente por muy Reyes sean y te pongan la vida del revés.

Así que visto que fue una negligencia suya y ha quedado sobradamente probado. Quisiera que me facilitasen los medios oportunos para poder someterme a una intervención quirúrgica de liposucción.

Bueno y una cosa no quita a otra, que para todo hay tiempo, así que entre que pasan las Navidades, las comidas de trabajo, las cenas con los amigos y se restablece la normalidad, no estaría mal si me pudiesen mandar otra caja de ROSQUILLITAS. ¿No?

Sinceramente Suya
Raquel

17 dic 2010

¿Con Carmen? ¡qué va!, aquello no podía acabar bien









CARTA A LOS REYES MAGOS DE ORIENTE

Queridos Reyes Magos

Este año quiero pediros unas gotas de pócima para aprender a disfrutar,
a disfrutar de la vida:

Gozar de un buen libro,
de mis intentos de escribir,
de los relatos que acaban en la basura,
de lo que finalmente leo en las tertulias literarias a mis pacientes compañeros;
paladear una buena comida, ,
apreciar un buen vino,
deleitarme con el olor a café en casa de mi abuela;
Conversar con mis amigos,
Aprender a escuchar,
beneficiarme de lo que me digan;
Explotar mi lado más sexy,
recrearme en pasar el día en pijama frente a la chimenea;
Reírme de los cambios de humor de los hijos adolescentes,
contemplar los juegos de los más pequeños, admirar la sonrisa de mi abuela;
Exprimir el tiempo cuando me hace falta,
regocijarme en no hacer nada durante horas;
Aprovechar para compartir lo que otros pueden necesitar,
disfrutar de algunas cosas, sólo para mí;
Notar como el frío me mantiene activa,
disfrutar del sol en la cara,
de la vista de la lluvia desde la ventana;
Divertirme con mis amigos de toda la vida,
gozar conociendo gente nueva,
escuchando las vivencias de mi abuela;
Exprimir cada minuto de mi tiempo,
contemplar un paisaje durante horas, apenas sin pestañear;
Aprender a dibujar,
a esculpir,
a cocinar;
Disfrutar pensando que algún día poseeré la paz de la que disfruta mi abuela.

Aprovecho también para pedir que lleves unas gotas bien envasadas a todos mis amigos y familiares.

Espero que os sea leve el trabajo maratoniano que realizáis estos días y que disfrutéis de un tranquilo 2011. Hasta dentro de un año, un saludo

Ingrid

CAMBIOS



Estoy acogotada
pero contenta
Cómo cuestan los cambios
y qué bien sientan

Todo circula
Nada es perpetuo

La tranquilidad y la apatía
de la estabilidad
El recelo y los nervios
ante lo novedoso

Todo fluye
Nada es permanente


Qué es la vida
sino un descubrimiento
Qué son los cambios
sino energía

Todo continúa
Nada es persistente


Caminemos hacia delante,
no miremos hacia atrás
Muy probablemente
seremos recompensados

Todo discurre
Nada es perdurable


Estoy atemorizada
Pero satisfecha
Cómo cuestan las mudanzas
Y cuánto convienen



ABC3D (menos una, vital para nosotros)

Carta a los Reyes Magos

Navidad 2010 Querido Gaspar: Me llamo Rosa y soy tu amiga; te conozco, un año, cuando viniste a traerme los regalos que te pedí, te ví, no te diste cuenta porque estaba escondida en el armario; llevabas un traje rojo muy bonito y tu paje pantalones, estuvisteis un ratito en mi habitación, estaba muy nerviosa y contenta porque mi rey favorito estuviera allí. Eres muy guapo. Este año quiero pedirte cosas para mi pandilla de amigos, son muy buenos, y de vez en cuando nos juntamos en la casa de una niña muy simpática, merendamos y jugamos contando historias que nos inventamos, nos reímos mucho. Mira, quiero: Para Marisa, que pueda seguir contándonos historias tan bonitas. Para Lupita que el día que nos traéis los regalos tenga alegría y no se ponga triste. Para Raquel, que no le duela la pierna y pueda correr mucho. Para Ingrid, es muy alta, que cuando sea mayor, escriba cuentos para los niños. Para Antonio, que siga jugando con el ordenador, hace cosas muy chulas. Para Jose, a veces dice palabrotas, pero quiero que le traigáis muchos libros, le gusta mucho leer. Para el otro Antonio, que no sea tan perezoso, y nos cuente historias divertidas. Para Asun, billetes de avión, le gusta mucho viajar. Para Juana, que no tenga tantos deberes y pueda venir a jugar con nosotros. Y … para mí que siempre estés ahí, y pueda escribirte. Te mando muchos besos. Rosa

16 dic 2010

Dios como espejismo


Hola, de nuevo, Zarigüeyos, os traigo esta vez, un ensayo curioso, de Richard Dawkins, claro ateo, y despierto científico. En esta obra Dawkins muestra como nuestras creencias religiosas están condicionadas desde pequeños, y que son, en cierta manera, una especie de sugestión. Pero, yo creo, porque es muy crítico con el Creacionismo y el Diseño Inteligente, que saber si hay Dios o no, no ha de afectarnos. ¿Cambiaría nuestra realidad que, un Ser Supremo llamado Dios (utiliza el Padre de larga barba blanca; mas creo que ese es Papa Noel), se diera a conocer, o mejoraría nuestra realidad? Lo cierto es que el Universo o el Cosmos es real. Sin embargo, Dawkins ataca duramente a los creyentes, pues piensa que carecen de criterios y argumentos. Aún no he finalizado la lectura de la obra, y eso que Dawkins, con este ensayo, espera reclutas futuros ateos a sus filas, deseo que se me antoja desproporcionado. durante el avance de la lectura, he comprobado que cada uno es libre de decidir , no sólo sobre este punto, sino sobre todos los puntos. Está escrito de manera preclara y, a corto plazo, ha recibido crítica de las instituciones seglares, y que, desde luego, el hecho de ser ateo, en los Estados Unidos, es motivo de pérdida de trabajo, amistades y negocios. Por otra parte, es un libro que es posible leerlo, y que arrastra a la meditación o reflexión.

Lectura accesible para todos


14 dic 2010

“AMADO MÍO”


Siempre quise conocerle a él, a: “El Coco”. Sí, así se le llamaba, con el articulo incluido y pegadito al nombre, nunca fue Coco a secas, jamás.
Cuando yo era chiquita la frase más repetida en boca de nuestras madres era; “Que viene El Coco si no te duermes enseguida” o “si te portas mal seguro que te lleva con él”, otras veces “como tires de las trenzas a tu hermanita se lo diré a El Coco” y así sucesivamente por casi cualquier motivo. Siempre había un rosario de cosas malas (nunca especificadas) que podían acontecer en caso de que este ser no tuviera más remedio que visitarnos y su venida estaba condicionada al comportamiento díscolo del posible anfitrión.
De niña, estas amenazas siempre me dejaron más bien fría, por dos razones: La primera porque nunca fui miedosa, la segunda porque era una cría buena tirando a tonta, con lo cual, la posible aparición del “Ente”estaba bastante lejos de ocurrir. Por otro lado era una niña curiosa y con bastante fantasía lo que me predispuso a obviar la amenaza, así que comencé a incubar el deseo de encontrarme con él para conocerle de tú a tú y para lograrlo empecé a cometer pequeñas travesuras día si día no. Pero pasaba el tiempo y lo único que conseguía es que mi madre me castigara semana tras semana sin comprarme “El guerrero del antifaz” el cómic, (llamado antes t.b.o.) más querido de mi niñez, y esto si que me producía temor e inquietud por lo que llegué a la conclusión que no compensaba en absoluto el ser mala a tiempo parcial y decidí volver a ser “niña buena”; por interés y porque no daba más de sí. En aquella época también había otros seres, misteriosos e invisibles, los cuales eran tan intrínsicamente malos, como “El Coco” y que nos jodían la vida pues siempre estaban dispuestos a aparecer cuando menos nos interesaba. Creo que se dedicaban a la caza de niños desobedientes, no sé si para comérselos o para tenerlos como ayudantes en su diario malévolo quehacer. ¡Quien sabe! Sus nombres eran: “El hombre del saco” y “El sacamantecas”.Tampoco tuve la oportunidad de conocerlos, pero nunca me importó, no tenían ningún interés para mí, estos eran más bien tipos secundarios, nada que ver con mi personaje favorito, al que imaginaba de muchas formas y al que en algún momento de mi anodina niñez atribuía hazañas y aventuras sin límite. Y de lo que estaba segura es que vivía en algún lugar atractivo e inquietante y desde luego no debajo de la cama o en el viejo armario de la abuela.
Fui creciendo y para mí “El Coco” empezó a ser alguien interesante, pícaro y ligón, con su puntito de “malo canalla” que tanto nos pone a las mujeres y que les da un morbo difícil de explicar. Y le seguí buscando y sí, encontré a algún que otro tipo con estas o parecidas características, pero ninguno daba la talla, todos se quedaban a la altura del betún en cuanto entraba en comparaciones con “El Coco” de mis anhelos.
Han pasado un montón de años y aún le busco y las cualidades o defectos (según se mire) que ahora le atribuyo y exijo han ido cambiando, pero mi deseada criatura sigue sin aparecer. Hasta hace unos días... ¡Oh, milagro! Tropiezo con un antiguo relato de Stephen King en el que el protagonista es “El Coco”.
—Ahora sí, ¡Por fin lo tengo!— Lo grito a los cuatro vientos.
Y leo deprisa, con avidez pero. .¿Quién es este? No, no puede ser Él, este vulgar ser de aspecto ridículo con olor a algas podridas, esta criatura de cartón piedra de película muda con bajo presupuesto no tiene nada que ver con “El Coco” de mis sueños. Aunque al menos, me prueba que existe.
Un tanto desilusionada termino de leer el cuento, y presa del cansancio por tantos años de búsqueda infructuosa intento olvidar definitivamente a mi héroe. Pero no, todavía puede que haya alguna esperanza... Y me pongo un ejemplo: Bin Laden: ¿Alguien lo ha visto? No. ¿Existe? Si ¿Es malo malísimo? Si. Esta prueba del nueve me reconforta y enseguida me repongo. No, no me doy por vencida y sigo, seguiré buscando al héroe de mi niñez... For Ever. Lo prometo.

reunión académica-gastronómica

DULCE MARIBEL


RICO, RICO...EL POSTRE


LOS ESCRITORES

El abrazo

Hola a todos. Os muestro una foto que me ha llegado y que me gusta mucho. Es un símbolo muy adecuado de mi relación de amor, creo que la de todos nosotros, con las palabras, los libros, la literatura,...

13 dic 2010

AXIOMÁTICO


Hola, Zarigüeyos, os traigo una nueva recomendación. Se trata de una serie de cuentos de ciencia ficción. Su autor es Greg Egan y es posible que, dentro de unos cincuenta años, sea un autor de culto. Es muy conocido en la Red y en los Estados Unidos; pero, aquí, su obra ha pasado sin pena ni gloria. En Axiomático, Egan nos presenta una interesante antología de relatos sobre la identidad personal, el Destino y la manipulación genética, incluyendo las manipulaciones globales y la culpabilidad. Es una obra interesante y llena de frescura. De hecho, algunos cuentos se publicaron en la revista Gigamesh, especializada en cuentos y narraciones de temática fantástica. Algunos lectores le califican como el nuevo Philip K. Dick, Ray Bradbury e Isaac Asimov. A mi, en ocasiones, me recuerda al autor de Blade Runner (la novela de "Sueñan las ovejas eléctricas...", y ciertamente, que lo supera en estos cuentos, narrados con un ritmo y una agilidad envidiable. Sólo basta ponerse a leer. Lo encontraréis en la Biblioteca (de vuestro distrito) con la signatura N EGA axi. ¡Qué lo disfrutéis con alegría.

12 dic 2010

A mi madre


Bajo las sábanas aguamarina

Arropándote el sol que no abrasa

Dejando tu estela por la casa

Has querido marcharte matutina


Cansada y doblada por el dolor

Te fuiste de esta vida adormecida

Tardaste mucho en darte por vencida

Abrazada a tu manto de valor


Ajena y apartada de lo malo

Los últimos años de tu existir

Viviste protegida por un halo


Hermana y sobrinos te recordarán

A solas, llorará papá tu falta

Hijos y nietos no te olvidarán.

11 dic 2010

Cómics que hicieron época


Hola, Zarigüeyos, os traigo una primicia. Es un cómic que fue clásico a finales de los 90 y a principio de los mismos años. Ha sufrido varias reediciones. Se trata de Mundo de Krypton, con dibujos de John Byrne y guión de Mike Mignola. Dicha colaboración dio sus frutos para depurar el origen del Hombre de Acero. En Mundo de Krypton se muestra la historia de Krypton desde los acontecimientos científico-políticos que lo arrastraron a su destrucción, y la relación de un Kal-El adulto, buscando sus raíces y reforzando sus principios morales. Bien, encontré la colección entera en formato Prestige, de Norma Editorial, y a precio bastante asequible, en Expocómic 2010, en el Palacio de Cristal ( que no sé porqué lo llaman así, si parece una fábrica del siglo XIX, anacrónica, pero recordando a un siglo XX industrial); parece que con la crisis, son pocas las casetas que se arriesgan a subir los precios. Fue una mañana agradable, pero había menos casetas de las requeridas. 56, informaron, pero no pasaban de la veintena, y contrabajo. Sé que suena extraño recomendar un cómic entre los Zarigüeyos. Pero, sea escrito o ilustrado, también se trata de Cultura. ¡Qué Papa Noel os haga muchos regalos!

10 dic 2010

45 y el Asesino Anónimo (dedicado a todos los Anónimos y, en especial, a quienes no lo son)


45 giró la llave en la cerradura y cerró la oficina. La calefacción caldeaba el ambiente a tope y el detective decidió que no bajaría en el ascensor. Se dispuso a descender por las escaleras, y tropezó, antes de dar el primer paso, con el inicio de un reguero de sangre, con un diente molar y la huella, casi reseca, de unos playeros o deportivas.

45 no daba crédito a lo que veía. El reguero se extendía como un riachuelo durante el descenso. procuraba no contaminar los rastros, y por el camino, se dio de bruces con una prótesis dental, luego, en el tercer piso, con un ojo falso de cristal. Se sentía familiarizado con todas las evidencias. Estaba seguro que eran de un vecino. Continuó: ropa deshilachada, trozos de piel (carecía de huellas digitales o manuales) y, saliendo ya a la calle, con una mano cortada, y un cuerpo sin rostro, sanguinolento, indefinible, volvió a tropezarse con un tipo tan ancho y grande como dos armarios. El tipo, con gabardina, giró la cabeza.

-Hola, 45-dijo.

45 lo reconoció: Samuel Espada. A su lado, 45 parecía un hobbit o un halfling; pero cada uno nace como nace.

-No te esperaba-murmuró.

-Yo, tampoco, 45-declaró Espada-Pero aquí estamos, añadió.

Espada le puso en antecedentes. Le conocía 45, y el cadáver.

-Gumer Sindo. Es tu vecino.

-Lo sé. ¿Hay testigos?

-Sí, Una madre, y su hija. Pero describieron a la figura como una sombra que se movía muy rápidamente, y no lo han descrito. En fin , no hay nada.

-Estoy frustrado-añadió 45.

-Pero han dejado una nota: "Anónimo A. B." No dice más. ¿Sabes algo?

-Sí, que no es de mi vecindario.

-Bueno, ya es algo.

-He traido mi Netbook-dijo Espada- Buscaremos datos a partir de esta nota. Luego, reconstruirás los hechos.

-Buena idea.

Tras cruzar muchos datos, dieron con el dueño de las iniciales A. B.; resultó ser un nick, del cual no era propietario. Y vieron algo más: todo estaba conectado, y que, A. B., no pertenecía a su mundo. Se trataba de un error, de una equivocación, o que el Destino les jugaba una mala pasada.

Todo se aclaró de un timbrazo.

Espada permaneció en silencio, esperando las conclusiones de 45.
-Haz honor a tu nombre (si lo es, claro)

45 carraspeó, escupió una flema, y dijo:

-Creo que este B. A. o Anónimo no es de este mundo, de esta realidad. Dejó huellas de unas deportivas, o de unos zapatoa, o de lo que sea. Asesinó a Gumer, sólo para dejar constancia de su presencia y, hay otro asunto más, planeó el crimen a propósito con despropósito y alevosía.

-También he llegado a las misma conclusiones, 45. Pero, lo que me escama, es como logró atravesar su dimensión, para entrar en esta.

-Muy sencillo. Alguien le dio la Llave, y este mismo Alguien, se la arrebató.

-Matrix, como en Matrix, pero más convencional-apuró Espada.

-Y no "puede" salir. Está atrapado. Y A. B. no es así. Es B. A. Entonces, me llegó una idea a la mente que me iluminó, porque yo no la había pedido: Black Adam: Anónimo Black Adam. Lo que no recuerdo es, si yo medité sobre eso, o se me impuso. Además, es un asesino peligroso. No asesina por placer. Es el líder de muchos Anónimos, y eso le confiere poder. Todos somos Anónimos.

-Pues Adam tiene superpoderes...-interrumpió Espada.

-Sí, no lo discuto: y quién narra nuestro ahora, es aún más Poderoso.

-¿Nuestro ahora, 45?

-Oh, perdona, lo ignoraba. En tus aventuras dicho Creador no es palpable.

-Cambia de tema. Estoy empezando a aburrirme.

-Concluyo: Ha entrado, pero no es posible que salga. Tendrá parte de su vida en dicha dimensión; pero su vida, aquí, es semejante a una prisión. Pero es imposible dar con él, porque, en su anonimato, es muy poderoso, y puede ser cualquiera. Se ha escurrido como el agua. No hay más.

-Estupendo, 45. Y, ahora, me regreso a casa. Ya he informado a la Policía.

-Feliz Navidad

-Lo mismo digo. Y procura que B. A. no te aceche, 45.

“Los Magos de Oriente”

—Majestades, tenemos un problema.
Melchor miró inquisitivo al jefe de los camelleros y con un ligero movimiento de su mano derecha le indicó que siguiera hablando.
—Es relativo a la entrega de regalos en Madrid, España. Este año no va a ser posible llevarla a cabo.
— ¿Qué? ¿Qué dice usted? No diga tonterías— Balbuceó Baltasar emergiendo de entre una montaña de cartas.
—Calla Baltasar, deja que se explique— Dijo Melchor
—Pues eso, que no va a suceder. Los camelleros se niegan a ir allí. Dicen que el año pasado tuvieron muchos problemas con la entrega de juguetes, por lo de las obras que parece nunca terminan en las calles de Madrid. Dicen que se juegan el tipo con tanto agujero y que no están dispuestos a que ninguno de sus camellos termine con alguna pata rota, en fin, que no les compensa el riesgo con la mísera paga que les dan ustedes.
Gaspar había dejado resbalar sus gafas hasta la punta de la nariz y soltando la carta que leía dijo:
—Señor camellero, parece olvidar que nosotros somos magos y esas cosas no pueden afectarnos.
—Mire majestad. Ustedes serán todo lo magos que quieran, no lo voy a discutir, pero hay cosas que ni con toda la magia del mundo se arreglan. Nosotros somos los que hacemos el trabajo duro mientras ustedes son los que se llevan los honores y parabienes y para nuestra desgracia no somos mágicos en absoluto, es una noche de locos, en una ciudad con un tráfico terrible y todavía con calles sin terminar de arreglar, que si una zanja para la fibra óptica, que si otra para el gas... Majestades ¡Aquello no se termina nunca!
Melchor volvió a levantar la mano indicando al camellero que parara su verborrea creciente.
—Vamos, vamos, un poco de tranquilidad, no creo que sea para tanto. Ya sabemos que siempre están en obras allí, pero no será tan mala la cosa como para no poder hacer nuestro trabajo. ¿Verdad jefe camellero?
—Majestad, ya he dicho que es imposible. Ayer mis compañeros camelleros se reunieron en asamblea y decidieron no trabajar allí. No quieren poner en peligro la integridad de los camellos con un más que posible accidente, que por otra parte no les cubre el seguro que sus majestades les hacen, que se ha quedado anticuado y sirve para poco. Ellos y yo mismo, no podemos vivir currando una vez al año, y si no fuera por el trabajo que tenemos en las Islas Canarias paseando a turistas durante el resto del año, hace tiempo que estaríamos todos en un circo. Por esto y puesto que vivimos del otro trabajo, no pondremos en peligro nuestros camellos dando vueltas por Madrid.
Un silencio denso, que se podía cortar, invadió la jaima.
Melchor miró a sus compañeros que atónitos asistían a aquel insólito aviso de huelga. Gaspar había perdido su maravilloso color azabache que había pasado a un enfermizo tono ceniza. Y Baltasar se había quedado con la boca abierta de par en par como congelado y en su aparente falta de vida recordaba más que nunca la clásica figura de un Belén tradicional.
Melchor conteniendo a duras penas su enfado, señaló la puerta de la tienda al jefe camellero indicándole que se marchara. El hombre se inclinó y sin darles la espalda llegó al tapiz que cubría la entrada lo levantó y se perdió en la estrellada noche.
Los tres magos sin apenas dar crédito a lo que acababa de suceder se miraron unos a otros angustiados. La crisis había estallado.
— ¿Y ahora qué? — dijo Melchor —No podemos dejar a los niños sin juguetes.
—Pues que lo arregle el que ha organizado este follón, que creo es un tal Gallardón.
Melchor y Gaspar miraron con gesto de reprobación a su compañero ya que se tenían prohibido hacer pareados bajo ninguna circunstancia.
—Baltasar no digas sandeces. Hay que buscar soluciones. ¿Alguna idea?
—Si se trata de dinero, podríamos darles una prima extra por peligrosidad.
—No, imposible, ya andamos un poco cortos con tanto pedido— dijo Gaspar —Y tú Baltasar, ¿qué propones?
—Yo no sé qué decir, pues diga lo que diga, parece que siempre meto la pata.Y me gustaría recordaros que os advertí de que no era buena idea hacer a los camelleros autónomos.
—Sí, es cierto pero piensa que no podíamos sostener una plantilla de trabajadores tan grande todo el año para cubrir una sola noche. Ahora ellos hacen sus chapuzas y nosotros nos hemos librado de la bancarrota. Estaba pensando...estaba pensando...
(Gaspar tenía buenas ideas, pero era muy lento)
— ¡Venga suéltalo ya!— gritaron los otros magos.
—Pensaba que podemos llamar a Papá Noel para que nos eche una mano.
— ¡Anda ya! Que mano nos va a echar ese gordo que se está quedando con nuestro mercado, solo falta que se lo regalemos— Refunfuñó Baltasar.
— ¿De qué modo nos puede ayudar?— preguntó Melchor.
—Fácil. Le pediremos que nos lleve por el aire, él no toca el pavimento, y es el dueño de sus renos que le son fieles.
—Genial, genial, hay que contactar con él. Me debe un favor y es hora de cobrarlo. Por suerte su trabajo no coincide en el día con el nuestro. Le enviaremos una carta con uno de nuestros halcones enseguida.
— ¡Pues si hay que votarlo conmigo no contar! Es un tipo ridículo y lleno de colesterol. Menudo ejemplo para los niños...y no hablemos de su vestimenta hortera y lo peor es que cada año nos va ganando terreno, cada vez hay más hombrecitos rojos por todas partes y ya hasta los padres se visten como él y ya casi nadie como nosot...¿Pero dónde estáis? ¿No me oís…?
Baltasar se había quedado solo hablando, entonces se asomó a la entrada de la tienda y buscó a sus compañeros, las estrellas iluminaban la enigmática noche del desierto, y una especialmente hermosa, se había parado encima de la tienda donde guardaban a los halcones. Justo en ese momento los dos magos entraban a la carrera en la jaima y, solo unos segundos después, el halcón preferido de Gaspar, con un manuscrito anudado a su cuello, emprendía el vuelo rumbo a Finlandia.






Carta a los Magos de Oriente

No quiero empezar esta carta con el típico “Queridos Reyes Magos”, no. Quereros no sé si os quiero mucho, pero reconozco que cada seis de enero, cuando me levanto, miro a mi alrededor y veo que todos estamos bien, me alegro enormemente.

Y es que, parece mentira la cantidad de cosas desagradables que me han sucedido en las fechas en que soléis pasar por aquí. Seguramente vosotros no os acordareis, pero en esta carta me apetece refrescaros la memoria.

Con solo doce años os pedí un EXIN-Castillos y ¿con qué me encontré al levantarme? Con mi primera regla. Por lo cual, supe que ya debía dejar de ser la pequeña que jugaba con muñecas y tuve que dar un salto más allá.

La pubertad se pasó sin pena ni gloria y sin regalos de Reyes. “Si no se cree no hay regalos” decían mis padres.

La juventud sin embargo pasó con más gloria que pena, exceptuando aquella ocasión en la que, coincidiendo con vuestra llegada, se malogró el embarazo que con tanto entusiasmo habíamos planificado. A partir de entonces temía la proximidad del seis de Enero.

La llegada de mis hijos me hizo recuperar la confianza en vosotros y nuevamente, os empecé a escribir. Pero, cual no sería mi sorpresa cuando, en vísperas del día de sus majestades, volvió a suceder. Aunque esta vez fuisteis sumamente crueles y os cebasteis con mi pequeño. Nunca podré olvidar su carita delante de vosotros en la habitación de hospital. Estaba tan malito…

Bueno, pero como la vida pasa y las cosas pasan porque tienen que pasar, yo erre que erre, os sigo escribiendo. Cada cinco de Enero sueño con que atendáis mi carta y paséis de largo dejándonos como estamos.

Lupita